La artrosis de rodilla (u osteoartritis) es el desgaste del cartílago que permite que la articulación funcione “suave”. Cuando ese recubrimiento se deteriora, la rodilla pierde amortiguación y aparecen dolor, rigidez e inflamación. Es común sentir molestias al caminar, subir gradas o levantarse después de estar sentado (el típico “me cuesta arrancar”).
¿Por qué se ve más hoy? Porque vivimos más años y acumulamos más carga articular. También influyen el sobrepeso, lesiones previas (menisco/ligamentos), trabajos repetitivos, sedentarismo y genética.
Señales de alerta
- Dolor mecánico (empeora con la actividad).
- Rigidez tras reposo.
- Crujidos, inflamación o sensación de inestabilidad.
- Menor distancia de caminata sin dolor.
El diagnóstico combina historia clínica, examen físico y radiografías. En etapas tempranas los cambios pueden ser sutiles; conforme avanza, pueden aparecer osteofitos y disminución del espacio articular.
Tratamiento: por etapas
Se inicia con medidas base como control de peso, fortalecimiento muscular y fisioterapia. En pacientes seleccionados, el médico puede indicar analgésicos/antiinflamatorios y terapias complementarias. En grados intermedios, pueden valorarse infiltraciones como ácido hialurónico (apoyo a la “lubricación” articular) o terapias biológicas como plasma rico en plaquetas (PRP), obtenido de su propia sangre y aplicado tras procesamiento.
¿Cuándo consultar?
Si el dolor le impide caminar con normalidad, si la rodilla se inflama con frecuencia o si siente inestabilidad, vale la pena evaluarla. En el Centro Médico Dr. Escobar Burgos le ayudamos a identificar su etapa y a elegir el plan más adecuado para volver a moverse con confianza. Esta nota es informativa y no sustituye una consulta médica.
Consejos simples que suelen ayudar: mantener actividad de bajo impacto (caminar en plano, bicicleta estática o natación), evitar aumentos bruscos de carga y alternar actividad con descanso. Una valoración temprana permite frenar el avance y mejorar la calidad de vida.
